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Te juro que amor nunca te va a faltar
Cuál es tu pena, caminas como la reina en la colmena.Cuál es tu pena, si cortaste con sal tibia tus cadenas.Ya nadie puede ignorarte, ya conocen tu dolorya tu risa tiene música y tu voz tiene color.Basta de penas, cada día trae siempretodo lo que no pasó, hoy tenés camino libreya sabés lo que es peor.Hay quien siempre está llorando y culpa todo alrededor. Hay quien abre una ventana en medio del paredón.
Yo estaba enojado y triste el día que te conocí triste porque estaba solo y enojado porque sí. Vos estabas trabajando donde no querías estar en el lugar menos pensado puede haber felicidad.
Basta de Penas, Los Piojos
* SuperJulia * - jueves, 29 de mayo de 2008 23:38
Antes de mí tú no eras tú, antes de tí yo no era yo.
Antes de ser nosotros dos
no había ninguno de los dos. Antes de ser parte de mí,
antes de darte a conocer,
tú no eras tú y yo no era yo,
parece que fuera antes de ayer. Pero algo de mí, yo no supe ver
hasta que no me lo mostró,
algo de tí, que quiero creer,
que no vio nadie antes que yo,
que nadie vio antes que yo. Después de todo
lo que quiero es decir
que no entiendo cómo podía vivir antes,
Antes de mí tú no eras tú,
antes de tí yo no era yo.
No entiendo cómo podía vivir antes.
Jorge Drexler- Delfina´s Inspiration *
* SuperJulia * - martes, 27 de mayo de 2008 21:06
“Mirá que sos mañosa…”. ¿Mañosa me dijo? Miro. Sí. Lo confirma con una risa silenciosa. Me miro a mí misma como si lo estuviera viendo en otro capítulo de Sex and the city una madrugada por Cosmopolitan. Estoy sentada cargando mi lágrima con 2 edulcorantes, mirando el paquete de las galletitas de limón que el mozo dejó sobre la mesa. Las como siempre, y también siempre miro la cantidad de calorías que contiene para no evadir el típico desplante de “comer esto engorda más que un camión de galletas de arroz (si, esas que parecen de tergopol)“ o “ sabías que un Big Mac tiene las calorías que deberíamos consumir en un día completo”. Se me va un poco el enojo y empiezo a mirarme más críticamente, como suelo mirar a los demás. Sigo sentada, mirando para afuera y en el reflejo del vidrio veo mi pelo insistentemente estirado, mi maquillaje minucioso, mi ropa cuidadosamente combinada y mis manos perfectas. Seria, siempre, como si estuviera enojada, lo que frecuentemente me adjudica un: “ y parecías tan antipática al principio…” ante cualquier desconocido. ¿Mañas? Al costado de mi silla está apoyado mi maletín, en él, donde quiera que vaya, viaja mi laptop, mi compañera desde ya hace unos cuantos meses (Dora, para los amigos). Además cargo una serie de instrumentos que, con frecuencia vuelvo a buscar cuando en el ascensor me doy cuenta que olvidé. Llaves, con llaveros enredados y con valor afectivo (¿?), un súper kit que contiene absolutamente todo: maquillaje (muuuuucho), Actrón mujer, lapicera, elementos de higiene en variedad y un alfiler de gancho, porque una señora me dijo alguna vez: “las mujeres siempre tienen que llevar consigo un alfiler de gancho, y los hombres una lapicera”. Yo llevo las dos cosas, por si no tengo un hombre cerca. Tic tac de naranja. Carilinas. Algún remedio suelto. Una billetera a punto de explotar, con tarjetas, fotos, tickets, plata, la suficiente por si veo algo que me guste. Sigo pensado mientras escucho la historia del día, aparentado ser capaz de no absorber cada cosa que me dicen. Pido la cuenta. “Son $13,50 señorita, si tiene monedas le agradezco…”. – “Sí, tengo”. Abro el lado del monedero y sin querer saltan las cosas de siempre; mi documento que todavía está tal cual lo saqué del registro civil, un dibujo de mi sobrina, un blíster de anticonceptivos, una estampita que me dio mi abuela y algún que otro recuerdo. Saliendo a la calle me escondo detrás de mis lentes de sol ( lo haya o no). Sigo pensando… y quizás esas son mis mañas. “No está mal, algunas mañas son necesarias”, le digo tratando de autoconvencerme. Al llegar a casa, las pruebas me atacaron. Un libro siempre tirado al lado de la cama. Un placard repleto, que nunca es suficiente pese a la falta de perchas y a que algunas prendas todavía con sus etiquetas digan lo contrario. Las quejas de siempre. Desde la cocina me preguntan si quiero un té. Yo siempre quiero un té, porque en mi casa me enseñaron que todo se cura con uno. Después de “querés un té”, viene: “de qué lo querés”, aún sabiendo que la respuesta es siempre la misma; de frutos rojos. Mañas eh..? puede ser. Empiezo a entender el por qué de siempre un fruto rojo, y nunca una menta y peperina. El de siempre me encanta, para qué cambiar? Para asegurarme de que lo de siempre es mejor? Y entendí que lo mañosa que soy es porque me siento segura siéndolo. Además no me gusta la menta y, es más, ni siquiera sé qué es la peperina; Un fruto, una hierba, una semilla?.. Lo voy a buscar en Google.
* SuperJulia * - miércoles, 7 de mayo de 2008 21:05
No por nada los huracanes llevan nombre de mujer
* Chula's Inspiration/ In your face Cielo Lattini Los huracanes son movimientos de masa de aire fuertes que se forman en el mar y suelen provocar vientos con velocidades superiores a 100 Km/H. Aunque con frecuencia llegan a ser altamente destructivos, los huracanes forman parte importante delsistema de circulación amosférica. El huracán Julia, en Septiembre de 2005, cayó sobre los pozos del Golfo de México, y sobre el gigantesco complejo del puerto petrolero de Texas y sus refinerías.**Cada uno de los elementos significa algo en mi vida, los que me conocen ya saben las historias de cada uno... Los que no, pueden preguntar.
* SuperJulia * - lunes, 5 de mayo de 2008 19:30
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